Algo me pasa, pero estoy casi convencida que es la edad y las tundas de los últimos meses: mi extraño gusto por ser carne de cañón decreció al grado que ya no doy paso sin huarache. El despeñadero me extraña, el drama piensa en mi tanto y yo, más tranquila que una pamplina, lo que quiera que esto sea.
Recordé esta mañana dónde estaba hace un año, dónde no estaba. Recordé por qué odio tanto hacer Skype y a pesar de lo bueno que pueda ser mi ex en las artes amatorias orales, también repasé el entrelíneado y el por qué, gracias a dios y al cielo, no estamos ni ahí.
Ayer me adentré en mi cuerpo y me extendí en un oleaje que sólo es mío. Sin ser lo mismo, es suficiente para mí. No estoy lista para volver al despeñadero, reventar, transgredir. Y me dijeron que lucía radiante después. Lo que tienen los orgasmos. A solas, a veces, es rico también.
PLANTA: Temo por su vida, que la he notado un pelín decaída, pero un pelín tan solo. Iré midiendo las dosis, porque pasé de regarla cada dos días a cada semana y no sé, me tiene consternada su desarrollo. La diferencia, supongo, es que yo no la parí. ¿Qué se sentirá parir algo incompleto, roto? No quiero ni pensarlo.

2 tecleadores salvajes:
Yo creo que si fuera hombre, no se me pararía en este momento con ninguna chica. Así me siento ahora, por eso solo recurro satisfactoriamente al único y real sexo seguro (seguro en todos los sentidos), el de la autocomplascencia.
:D Saludos y suerte con la plantita, está bellísima.
¡Ja! A mí ya me están dando cosquillas, pero es raro: hay cosquillas, también mucho miedo. Ni hablar, cuando una no está lista, pos no está lista. Va bien la planta, para ser la primera hija, a sus 4 semanas en mis manos, sobrevive, como yo, ja. Besos :-*
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