En algún momento, pensé que nunca iba a salir de Barcelona, como ahora pienso que no habrá manera de encontrarme a gusto en brazos de ningún hombre.
Para regocijo de pocos, voy y la cago publicando comentarios lo que sigue de ardidos al Verde. ¿El motivo? Supongo que poco qué hacer, ganas de chingar y mucho coraje porque en mi vida, la mayoría de las veces, la mayor emoción me la dan cosas tan triviales como enterarme que han introducido Dermalogica en la Farmacia San Pablo. Y, repito, por costumbre y soledad. Además, es la cosa más rara: pasamos de estar prácticamente TODO el tiempo juntos, a nada desde hace casi exactamente 4 meses. En casos como este, en el que casi ni enamorada estaba, igual representa un putazo emocional. Fue aterrizar en el DF sola y mi alma con 3 maletas (sí, sola y mi alma teniéndolo de novio) para que al cabo de 7 días me mandaran a la chingada con 250 pesos en la bolsa. Esas, señores y señoras, son las pequeñas cosas de la vida que la hacen taaaaaaaan entrañable. Ja.
Y luego me preguntan que cómo le hago para atraer sendos patanes. Es fácil: son como garrapatillas que agarras por ahí, tal cual, que te acechan, te observan, te estudian, esperan el momento exacto para saltarte encima y no dejarte más. Claro que eso no me exime de responsabilidades: yo bien que quise pescar el resfriado, era un poco triste la soledad.
Ahora, toca estar sola. Es lo que hay y, créanme, aunque me queje, me sienta a las mil ma-ra-vi-llas.
RELLANO: Con outfit en honor a Pilar, mi Pilarica del alma. Siempre pienso en ella, en la penúltima vez que nos vimos, en sus performances, en las inagotables charlas. En cómo me dijo un día que no se puede confiar en las personas a las que no les gustan los perros. Ja. ¡Ja!


































