martes, abril 15, 2014

Presentimiento

Eso, que la paloma se peló. 



TAMUER: El frío más frío del universo. Una sola y eterna edad de hielo. 

martes, abril 08, 2014

Todo para qué


Todo el fin de semana con su nombre en la cabeza, porque casi me tropiezo con él el viernes por la mañana. Todas esas horas con la breve imagen de sus semblante casi recién despertado, entrecerrando los ojos por el sol de las 8:40 de la mañana. Todos mis pensamientos revolviendo de nuevo en la vieja historia que terminó a principios de 2010 con una cogida y un "no te hubieras regresado a Barcelona". Y todo para terminar el domingo con una obra de teatro donde repetían su nombre a diestra y siniestra; aquí, allá, acullá. No es el destino. Se llama tropiezo. Pero es uno para dejar del lado el miedo y creer que algo así, sí existe.

A_VOLAR: Cómo se me complicó la temperatura de sábado, de domingo; ya el lunes mandé a chingar todo a su madre. Todo. Yo no quiero una boda de blanco ni viajes a Paris ni oropel de mal gusto. Por acá eso no es consuetudinario, sino todo lo contrario.

martes, abril 01, 2014

De la lluvia y otras historias de esta tarde

Toda la tarde intentando escapar de la lluvia para nada, para que te alcanzara inminente. Tal y como sucede con el amor que, cuando te alcanza, te da el mazazo: vas y te enamoras, te mojas a huevo, gota a gota. Aunque no quieras, es así. 

Puñetera lluvia de mierda, que traes tanto bien a los cultivos, a los jardines marchitos; que revives tierras enteras, dando por ende de comer a tantos, hasta que lo inundas todo y nos carga la chingada, justo como hace el amor. El maravilloso amor.

A ver si logramos consolidar la práctica de no quejarnos tanto.  

LLUVIA: La queremos, deseamos, pero que no moje, no haga daño. Dejaremos de ser humanos, ¿verdad? 

lunes, marzo 31, 2014

Panorámica


De esas veces que te vas a otra parte. De esas.

VISTA: Ver la ciudad desde arriba, para variar, te da siempre otra perspectiva. A mí, me llevó a otra parte.

miércoles, marzo 26, 2014

Petaíta

Petada es poco. No quiero pensar en la edad, pero ciertamente no se puede vivir una noche de copas, una noche loca el fin de semana y querer estar fresca como lechuga la semana siguiente. Al menos yo, ya no puedo hacerlo con la mano en la cintura. Pero a veces me llamo Mariana Fiestas. Y otras, Mariana Responsabilidades. Así que medio el asunto y consigo apañármelas para hacer todo lo que me marca la agenda. No más son como mil cosas, unos veinte mil pendientillos, detalles todos del engranaje que es mi trabajo y que sería bien difícil explicar a grosso modo. Y a dormir, porque hay que madrugar.

ECLIPSE: De un Limantour a otro Limantour y no, no recomiendo a ninguna de las dos cocktelerías. La de la Roma por preparar el gin tonic de Hendrick's con pepino con ¡agua quina! No mamar, es sacrilegio puro. La de Polanche, porque tienen un servicio pésimo. Y pues yo, petaíta, pero no pendeja. No.


martes, marzo 25, 2014

En mi reino entra el calor


Con el calor llega, entre otras cosas, el uso de blusas de manga cortas, si no de tirantes; arriban ardores que prendas de largas extensiones constriñen indeseablemente, nos caen, de ramalazo, un montón de cambios en el transitar. Así que nos arremangamos. Y este particular cambio me ha traído un nuevo aprendizaje que, por fuerza, me lleva a un lugar común: el metro en hora pico.

En el metro a hora pico los calores pueden alcanzar temperaturas que dan ganas de enjugar con una toalla el sudor brotante. El deseo por una buena ventisca a mí me vuelve loca. Pero lo peor de esta novísima situación para mí es que, al vestir ropas que dejan mucha más piel expuesta, con los apretones, repegones y anexas, lo puedo pasar muy mal con la sensación que causan los cabellos ajenos en mi piel. Puedo jurar que el pelaje de las otras, porque generalmente son más bien mujeres, me pueda causar arcadas. Daría mi reino en esos momentos porque las finas damiselas llevaran el cabello atadito, sujeto bien cerca de su cráneo, pero va a ser que no.

Y es todo. ¡Ah! ¡No! Hoy el metro y la zona "sólo para mujeres" me dio una lección: no hay solidaridad como ésa que lleva a una persona, que se queda sin poder subir al vagón, a ayudarle a la que sí alcanzó a entrar en esa bella "lata de sardinas", a terminar de meter el bolso dentro. Porque claro, como se metió a huevo, el bolso ya no cupo. Pero siempre hay alguien de bien afuera. Alguien en quien sí cupo la prudencia. 

En fin.

CHATA: Aprovechando el sol de las 18:00 horas, que cada día se extiende más y nos recuerda que ya vienen los calores, el ardor, la belleza, me tomé un descanso y una fotillo ahí, pa'el recuerdo. Amo el recuerdo. Pero me da miedo el horario de verano, ahora que madrugo. Chin.

jueves, marzo 20, 2014

Islas de recuerdos


Que te digan "quiero que seas como esos conciertos que no recuerdo para nada, porque los vi ahogadísimo en alcohol", pero no que no chinguen y que no te estén recordando aquí y allí. Que te maten, te sepulten, te manden bien lejos.

Que te la cumplan un día: que tu cara se les desdibuje de la memoria como la de Thom York en sus recuerdos, ésos que no existen para nada. Que, si acaso, sepan que fuiste tú por la foto que están viendo, la instantánea del concierto de Radiohead en el Foro Sol. No más.

Ser, entonces, una isla en sus recuerdos, porque ni a lagunas mentales llegas.

PARED: Como la mosca, pero gracias al sol de las 9:50 am. Amo la luz de las mañanas.

miércoles, marzo 19, 2014

Torcida


Alguna vez, de pequeña, escuché a alguien decir "árbol que 13, 14, nunca su 15, 18". Y qué más da lo que significa, si es o no verdad. 

Hoy, en el culmen del estrés laboral, porque hoy me tiré a la desazón total de una manera que experimenté mi primer dolor de cabeza por esta causa en años, alguien me dijo que el problema es que no me acepto, que así, aceptándome, tomaré las cosas con más tranquilidad, más calma, porque ése es el problema de todos, que no aceptamos al de al lado. En el fondo, creo que la persona que me propinó el speech me quiere llevar a Chalco, pero, como sea, fue bien intencionado y me dejó pensando que sí, que a la verga, que hay que aceptar y hay que empezar por uno mismo.

Así que voy a explorar. En una de esas llego al 15, 18. Porque torcida, ¡bueno!, 13, 14 ya estoy. Juar.

ARBRE: Maravilloso. Excelso. Y con Hipstamatic, mejor. Les debo una en cueros. Pero aguanten vara. Se va a poner buena la cosa. Como que traigo el efecto yoga.

martes, marzo 18, 2014

Tal que así

Tal y como si dejaras dos gotas de Glenlivet correrme pezones abajo. Tal y como si ya lo hubiera olvidado casi todo. 


SONRÍA: Renovada del alma y las ganas, pero físicamente, estoy un poco pa'llá. Me caga enfermarme tanto de la panza, de la gripa. Y justo cuando eso sucede, tiendo a replantearme si es DF lo que de verdad quiero. Algo tendría que cambiar, porque el cuerpo está hablando. Las cosas, de fondo, no están todavía a punto.

miércoles, marzo 12, 2014

El extraño embrujo de una loca


Luego de que el invierno se acabara hace un par de semanas, me vi obligada a guardar los abrigos. Tengo que aceptar que me encanta este clima del DF. Lo mejor: me encanta el DF. Ahora sí que ya estoy aquí.

Que, ¿cómo llegué de una vez por todas? Tengo algunas ideas. Sólo diré que se terminaron de ir lastres que estaban sin estar y, eso ya lo saben, la incertidumbre me mata. Sin querer hice cosas de las que no me arrepiento ni un pelo, pero parece que no simpatizaron na-da e hirieron sensibilidades y lo respeto, pero vivo encantada con la idea de que el hartazgo que desperté, la desazón, el hastío, condujeron al rechazo que justamente necesitaba que sintieran por mí para que me dejaran de una puñetera vez. Yo, es que soy una cobarde de mierda para dejar según qué puertos. Guardaba la esperanza, la ilusión, de que volverían esos ojos de caricatura japonesa a mirarme como alguna vez en ese viejo mayo del 2013. Y no, eso ya no quiero que pase. Ya no.

El gran acontecimiento sólo trajo cosas buenas. Ya me tocaba. 

Como los pelos de la burra, el toro por los cuernos. Sigo pensando que todos me la pelan. Todos, hasta esta loca ciudad. ¿No es encantador?

INSTANTE: Estoy en racha de selfies de mierda. Perdonar, amable lector. No puedo parar.

viernes, marzo 07, 2014

Pelaíta


Se llama primavera y la conocemos desde hace tanto, que ya hasta podemos olvidar su olor, sus caricias, su naturaleza. En el DF medio existe y medio llueve y medio hace calor. Es cosa rara a la que todavía no me acostumbro. 
.......

En los últimos días saqué fuerzas de flaqueza y tomé a mi vida por los cuernos: este lugar, este momento, esta etapa ya no pueden tomarme y hacer de mí lo que quieran. Este lugar, este momento y esta etapa me la pelan. Me la pela la gente en el metro queriendo mamar la reata y aventarme o quitarme lugar. Me la pelan subiendo las escaleras eléctricas que tanto se les antojan para echar la hueva y aplastarse en ambos carriles; me la pelan también en la calle, cuando voy de prisa y ellos no. Todos me la pelan. Es un poco al estilo Manu Chao: si la vida me da palo. En este caso, yo la voy mandar a tomar por culo. Ya no más.
.......

Años tenía de no sentir esta "agusteza", esta sensación de acabado, me ha costado mucha pasta en terapia. No la voy a desaprovechar. Más que nada, porque se siente de puta madre.

CEREZOS: Pensé que no vería de estas florecillas en DF, pero sí, existen. Y las disfruto cuando paseo en las tardes con Jack mi amor. Mi única y más estable relación por el momento.

martes, marzo 04, 2014

La burra parda, los pelos en la mano


(Versión ampliada)

¿Hombres? Dejé de llevar la cuenta la década pasada. Ya no tengo memoria. Ni ansiedad o prisa. Me la pelan, pues.
¿Mentiras? Las he dicho. Incluso mirándote a los ojos. Tantas, como carnes tiene el pasado. Siempre por una buena causa o, ¿qué? Tú, ¿no me has mentido? ¡Con un coño!
¿Hambre? Toda. El invierno se llevó mi inapetencia. ¡Mentira podrida! Ha vuelto el apetito más brutal, más voraz de mi universo. Menos mal que voy al yoga.
¿Placer? Está ahí, dentro. Se siente tan bien. Aunque bueno, ¿quién vive demasiado tiempo sin diversificar? ¿Quién?
¿Algo? Nada. Aquí, no hay más que decir.

PELSDEBOJA: La locura que guardan mis ojos. El desparpajo con que me miro. El viaje personal ha comenzado. Au revoir les enfants, como ya he dicho antes.

domingo, febrero 23, 2014

Como el sol, como el mar


Me encantaría estar en las playas del Bogatell. Aunque sea invierno y el frío duela. Porque la verdad, sólo quisiera poder quedar con Lulú o Shari a tomar un café, o un Hendricks con pepino o lo que sea. Quiero quedar con otros corazones de mi vida a tomar algo. Quiero algo. Quiero. A ver qué pasa,

DESPEINADA: Vuelvo a casa. De día y dormida. Pero vuelvo. Qué importa el impromptum. Qué importa.

sábado, febrero 22, 2014

Quemada


Me desperté con la noticia de que capturaron a El Chapo, con que WhatsApp se cayó. Cansadísima y con hambre. Así que herví agua para el té y lo bebí mientras chambeaba un ratito. Y ya no me pregunté lo que casi siempre me pregunté los últimos 16 sábados, sólo seguí con la actividad del día: tender la cama con las sábanas recién traídas de la lavandería, ordenar el resto de la ropa limpia, mirar algo de House of Cards, buscar comida para esta pobre alma y esperar a que cayera la noche para tener algo así como una cita con un marciano en lo que podríamos definir como tierra de intelectuales. Cambiamos los libros por las anchas ruedas de una Harley para variar y no morir del tedio que todo ese conocimiento me puede causar a veces. El tedio y el daño: ésos que leen, hieren como lobos hambrientos.

RED: Ardo en deseos. Ardo. Así que me voy y me quemo.

jueves, febrero 20, 2014

Rutinarias y pacíficas


Salir del curro. Pillar un bus. Correr al metro. Rebasar a los transeúntes más lentos. Pillar el vagón menos lleno. Leer el libro en turno. Medio llorar, a veces, por culpa del libro en turno. Pedirle al dios que sea que no se pare más de 5 minutos en una estación el pinche metro. Salir de ahí. Seguir rebasando a los transeúntes más pinche lentos. Subir corriendo las escaleras. Llegar al primer destino. Pasear a Jack. Dejarlo caputs. Correr para pillar el trole. Medio jugar Apalabrados en el camino. Medio contestar el "guasá". Rogar a todos los dioses que el recepcionisto guapo del yoga esté en su lugar y me diga "Mariana Islas, ¿verdad?". Correr al vestidor y despojarme de la ropa para quedarme en yogui outfit. Invocar a los dioses más comprensivos que no me toque junto al idiota que casi pisa mis lentes el otro día en clase. Hacer "om". Estirar y desconectar de todo y de todos. Salir corriendo para pillar el trole, para pillar el metro, para volver a casa. Leer a la Montero, chillar un poco quizá. Arribar a Eugenia y pensar "cansada, pero contenta". Cenar un yogurt. Tontear en la computadora. Dormir.

OH: En el centro de mi universo retumba mi voz. Oigo truenos y bendigo la paz que ha vuelto. Paz emocional. Paz entre mexicanos, porque no sé qué tienen algunos que me han vuelto loca.

martes, febrero 18, 2014

El corazón en tu angustia que se convierte en la piedra en el zapato


"She was a heart in your heartbreak", cantan The Pains of Being Pure at Heart. Cambie el "she" por un "he" y tendrá la ecuación que sí define la historia que quiero contar hoy aquí. Y es que han existido ya demasiados "he". Es ir  y enamorarse de ellos. Le explico.

Las historia es incluye a una "she" clavada del típico maltratador e indiferente que te encuentras por la vida que le dice al presentarse "soy un maltratador psicológico, un pelín violento y mi súper poder es la indiferencia". Inserte aquí muchos suspiros de la "she" en cuestión: cae lo que sigue de rendida por el "he". Se baña, se arregla, se perfuma para su "he" adorado: lo quiere , a la de ya, de marido. El "he" medio se engancha de ella, medio le encanta la idea de estar ahí, pero tiene como mil tapujos emocionales que lo colocan en el estatus de "no estoy disponible emocionalmente", pero se envalentona o emociona de alguna manera porque la "she" es medio linda, medio algo: no se parece a lo que idealiza (inserte aquí a la ex novia dorada, la pareja de media vida, el algo que está en su cabeza aunque bien a bien no existe en la realidad), pero le hace una ilusioncita por ahí. Igual era que el "he" llevaba un rato solo y le apetecía que aquello perdido (llámese llama de la pasión o hacer "check" en todos los casilleros vacíos de la vida tales como coche, casa, perro, significant other) hiciera las veces de "llenar el hueco de aquello perdido". O vaya usted a saber. El caso es que colisionan, porque el "he" en realidad no está "disponible emocionalmente" por lo que quieran y gusten, mientras que la "she" quiere, quiere, quiere querer con muchas ganas. Así que le parten su corazón (aquí ya tenemos el ingrediente "heartbreak"), el "he" la ignora como bien sabe hacer y la "she" se clava aunque pueda tratarse del típico papanatas. 

La cereza del pastel es que justo cuando ella está en medio de esa angustiosa situación que representa tener el "heartbreak", se le aparece un pan de dios, un "heart" de cabo a rabo, que le extiende sus cálidos sentimientos y la quiere abrazar. Pero, será el puto destino de estas "she" de mierda, que sólo tendrá ojos para el "he" que NO tiene "disposición emocional". Entonces el "heart" evoluciona y, de tanto sufrir, se vuelve ese "he" que tanto odian las "she". Ése del que luego van y se enamoran ad nauseam. Y tan, tan, fin de la historia.

Suspire o llore. Da absolutamente lo mismo. Es como si fuera ley de vida.

TROMPITA: No nos gusta no. La situación apesta, pero no como composta que alimentará los campos de la razón. Alimenta esa mierda, basura de corazón disléxico. Porque aquí, de razón, nada. Bah.

jueves, febrero 13, 2014

Todos los por qué y ninguno

¿Por qué pasarse una relación sin estar ni ahí para luego pasarse extrañando lo que ahí se tuvo? ¿Por qué al día de hoy no sé qué fue lo que te pasó a ti? ¿Por qué no la dejas de buscar en todas partes? ¿Por qué tuve que conocerte entonces? ¿Por qué no te abriste conmigo? ¿Por qué tienes tanto miedo? ¿Por qué soy tan ingenua como para preguntarme todo esto a veces? 



BANGS: El 2013 fue particularmente desastroso en lo que a cortes de pelo se refiere para mí. Opté por borrar el flequillo de aquel 2012 tan movidito. No por eso fue un año calmo. Todo lo contrario. Pero no tuve agallas para defender flecos o cortar para siempre lo que ese mar rojo nos dejó. Aún no puedo.

miércoles, febrero 12, 2014

Caso perdido

La señora se quejaba porque la chamaquita que le cedió el lugar la estaba casi, casi pisando. O algo. El vagón, atascado de gente, le comenzó a poner atención a su perorata. Que quítate niña, que te estoy grabando con mi celular, que voy de aquí directo al ministerio público, que estás lastimando a una minusválida. La adolescente le había cedido el lugar que se les cede a los mayores, embarazadas o anexas, pero no tenía dónde ponerse porque el puto vagón iba como lata de sardinas un día cualquiera a eso de las 22:00 horas. Me dieron ganas de voltear y decirle a la pinche vieja que se callara, porque tenía suerte de ir sentada y no como una, rodeada de más féminas salvajes que se retacaron en el vagón porque ya llevaban más de media hora esperándolo. Que guardara de una vez silencio y fuera prudente porque la niña no tenía dónde más ponerse. Que dejara de mamar la reata un poquito. Pero decidí callar. A cómo estaba, seguro me iba a pegar una gritiza. Además, eso de ponerse a nivel verdulera, no está padre. Ya una carga con sus propios pesares. Que es caso perdido, pues.

Y salí de ahí. Y caminé a casa. 


LAVIDASIGUE: Para todos. Nos guste o no. Hasta para los bichos más malos que te hacen caer enferma y guardar reposo casi absoluto. Hasta para esta roja de bote. Hasta para ti, queridísimo y guapo fantasma. 

viernes, febrero 07, 2014

Me cago en la leche


Hago muy mala cara, pero me siento peor de lo que luzco. Me empeñé en hacer todas y cada una de las cosas que tenía que hacer durante el día, incluido pasarme por el súper y comprar vitamina C, pasear a Jack, trabajar, ir al yoga. Pero por ahí de la hora de la comida comencé a sentir frío, demasiado e irracional, en el cuerpo, además de una ligera picazón en la garganta.

Llevo parte de la noche pensando en AH1N1. Ya alguien me lo ha recordado. Alguien muy consciente de que los descuidos tienen graves consecuencias, creo yo. Así que mañana mismo me paso por el médico, si amanezco, claro, porque de camino a casa desde la clase de yoga, me arrastré hasta aquí. Todo el rato pensando que el dolor en el cuerpo era por esas posturas que tanto trabajo me costaron ayer. Tanto, que me dejaron dolorida y machacada. Y luego mi humor de perros, no en el camión que me deja en el metro, sino ya bajando al anden y luego de sentir crujir mis rodillas estación abajo. La cereza del pastel: que no pillé asiento, así que coloqué la pequeña compra que llevaba acuestas en el suelo del vagón casi atestado, pensando "ya falta menos, ya falta menos, ya falta menos", intentando a toda costa mantenerme positiva, sin pensar en el dolor y en los enfrenones de miedo del puto conductor, porque sí queridos y queridas, también hay malos choferes de metro. Con eso sí me cagué poquito en todo.

Tuve fuerzas por adquirir unos Vitapyrena en la farmacia. Más para llegar por fin a casa. Poquitas más para escribir esto y no dar crédito: en el yoga hasta un parado de cabeza hice, aunque sentí ganas de vomitar todo el tiempo.

Que dios, el del Internet, el de todas partes, me acompañe. O algo.

FLACK: No me gusta ser quejica cuando de verdad duele. Pero la puta fiebre en el cuerpo se siente de la verga. Ahora, a dormir.

jueves, febrero 06, 2014

Vade retro


Si bien a bien no sé dónde está el fantasma, para ser eso, un puto fantasma, me acompaña con demasiada corporeidad, creería yo. Pero es fantasma al fin y al cabo: uno que no está del todo, pero que de tanto en tanto se me aparece. Tan es así que hasta siento la seguridad, la puñetera certeza de que es un amor verdadero lo que siento por él las más de las veces. Como sea, lo que sí es cierto es que al ser un fantasma letrado, correcto, inteligente, interesante, con un humor repiqueteante, bien parecido, buen mozo, de ideas firmes, perseverante, responsable y con buena ortografía, es difícil espantarlo.

No voy a decir que me desagrade que el fantasma esté, como quiera que sea que está. Ya hace tiempo decidí que tendría que conocerlo de cualquier forma, saber quién es de verdad luego de que fui capaz de despojarlo de tanta expectativa y mamadas que proyecté injustamente en él. Pobre fantasma, qué culpa tenía de toda esa carga que llevo a cuestas y estoy tratando de desenmarañar en terapia, cada jueves por la tarde, puntual, en una casa esquinada en el barrio de Coyoacán.

Como sea, si alguien desea, quiere, aspira, anhela convertirse en mi fantasma futuro, que sepa que para esta damisela de ojillos achinados es muy, pero que muy importante que la buena ortografía. Para cogercito, diversificar y anexas, el arte de saber cómo vergas se escribe, se valora mucho. MU-CHO.

BLASTFROMTHEPAST: Una de vaqueros. Volvemos a sacar la artillería pesada para manifestarnos ya no contra los fantasmas, sino contra los malos escribientes. Chicos, un sms o "guasá" también cuenta como escenario para escribir con pelos y señales.  

lunes, febrero 03, 2014

Extraterrestrial


La noche del sábado acudí a un bar sola y tengo un problema con asistir así a los locales de sana diversión: no falla y el gerente, dueño o manager se acercan a hacerte plática. Pareciera que sienten que eres desvalida o persona con capacidades diferentes. Un extraterrestre. Algo que nunca han visto. Les entra lástima porque vas solita. En todo caso, prefiero ir al cine sola, no se meten tanto contigo. Cosas de solteras rumbo al cuarto piso. O algo. Juar.

PICKY: De la serie de #selfies de últimamente. Para no aburrirse o no morir. 

viernes, enero 31, 2014

El desarme


La burbuja a punto de explotar. 
Ella no se lo permite. Ni quebrarse o llorar.
¿Quién la contiene, quién la contendrá? 
Valerosa y fuerte, tras bambalinas se desarma.
Véanla caer. 
Ámenla al rabiar.

MUJERTATUADA: De los muchos lugares en donde podría aflojar el cuerpo, en el ideal, no pude hacerlo. Me contuve, me quedé quieta. Fingí no sentir un dolor de atrás tiempo. Pretendí que el último año no me pasó por encima como un terremoto brutal. Pero no los engañó, no. Ni a mí.

jueves, enero 30, 2014

Caprichornio


Ser Capricornio no es tan difícil como parece. Dicen que somos superficiales y vanos. Interesados a cual más. Los bienes materiales nos atraen como la miel a las moscas. Dicen.

De muy chica mis padres me explicaron que era una Capricornio con ascendente en Géminis. Nunca lo entendí. Por más que leía las descripciones de cómo era un Géminis, no me identificaba por ninguna parte. Tuvieron que pasar años para que un astrólogo y tarotista me dijera que en realidad mi ascendente era cáncer. Lo entendí todo, pero todo: mi eterna decantación por el drama, el sentimiento a flor de piel, yendo siempre con el corazón por delante. Y le agradecí mucho al buen hombre que me topé gracias a Shari en una convención esotérica en San Sebastián en el veranito de 2009. Debo confesar que de esa lectura no sólo obtuve mi ascendente correcto, también terminé por aceptar que un murciano rubio que me traía loquita no era para mí, ni yo para él, y pasé página. Bien gastados los 20 euracos que pagué. 

Para enero, la Susan Miller presagiaba que, si quería y lo buscaba, podría tocar en las puertas de mi ex inmediato para ver el qué. Y no toqué. No toqué porque me estoy sintiendo extrañamente bien sola. Y porque no tengo fuerzas ni disposición emocional para nada llamado relación o vínculo afectivo, compromiso y anexas. El folleteo, señores, ya es otra cosa bendito sea dios.

BAÑODEMUJERES: Desde ahí transmitimos a veces. Desde ahí las selfies a dos por uno. Qué cosa que siendo una chica tan guapa (juar), me encante tanto eso de vestir sudaderas, vaqueros, playeras y zapatillas deportivas tirándole a lo masculino. Lo cual me recuerda que alguien me dijo que me fuera con cuidado porque el yoga aflora la masculidad de la mujer. En fin. Amo mi sudadera nueva de H&M y qué.

miércoles, enero 29, 2014

Negación, el regreso


No engaño a nadie. Sólo a mí misma.

SELFIE: Ya me encantaría ser una entrenadora mala y castigar por el bajo rendimiento que han tenido mis pupilos. Ya te digo.

martes, enero 28, 2014

Semejante a culebrón microbiano, pero no igual

Ya no sé si fue en las pieles de Jack, en los jardines del Altillo, en el metro, en las afueras del Centro Urbano Presidente Alemán o en el mismísimo Primo Bacio, pero pillé un bicharraco de mierda que causó estragos en mi pantorrilla derecha. El pulgón maligno dejó un rosario de ronchas que no me dieron comezón a la primera de cambios, es decir, el jueves por la noche. Fue más bien hasta la noche del viernes que me percaté que la cosa iba a más: ya tenía una pantorrilla en en roncherío, pues.

Para el sábado en la mañana, dejé de tener tobillo. En lugar de torneadas piernas de tobillos delgados, como base, tenía algo así como una pata de elefante. Y quise llorar. No del dolor, sino de la abominación que miraban mis ojitos tiernos y achinados.

Hoy agradezco a dios, a la vida, que la hinchazón casi se haya ido y sólo me quedara una gangrena imaginaria dibujada en mi piel. De rascar, nada, porque a la que se me marque una de esas putas ronchas, ahora sí lloro y los maldigo a todos. A TO-DOS.

Y eso, señores, fue lo más trascendental de mi fin de semana. Ya no sé si reír, por tanta paz que alberga mi corazón, o llorar, por tan poca chicha que me estoy quedando pa' llorar. O algo. Y más bien: juar.


GANGRENA: Al editar la imagen recordé esas imágenes de bacterias y hongos que poblaban los libros de inmunología que aún viven en los libreros de la Casa Islas. No me impactaron como para ir a estudiar ciencias naturales. Creo que me asustaron y me hicieron optar por las sociales. Como sea, no tenía ni tengo las tripas pa' semejante culebrón microbiano. 

jueves, enero 23, 2014

De la ridícula idea de no volver a verte


Hace poco más de un mes cerré mi ejemplar de Los enamoramientos de Javier Marías y decidí que no lo volvería a leer hasta que pasara la tormenta que ennegrecía mi cielo esos días, de manera que no me dieran ganas de llorar cada vez que avanzaba renglón abajo en cada página. Iba por el principio en realidad, pero no me estaba sentando nada bien estar leyendo sobre la muerte de un ser amado.

Antes de terminar el año, me pasé por el estudio de mi padre y vi un libro cuyo título me pareció por demás atrayente: La ridícula idea de no volver a verte, de Rosa Montero. "Es un interesante ejercicio de divulgación científica", me dijo mi progenitor, por lo que me sentí protegida de cualquier posible atentado a mi paz emocional. Y la verdad es que me cautivó el nombre del libro, así de fácil, fuera o no el más excelso caso de divulgación de la ciencia a manos de un literato. Yo, que soy una fácil para esos títulos desgarradores, decidí pedírselo prestado sin chistar, sólo para toparme con otro libro que me llena los ojos de lágrimas en plena calle, en el camión o en el metro: me lleva y me toma por completo. Me desnuda, me posee, me provoca, así que estoy en problemas.

Voy por la página 78 y me cuesta avanzar. No sólo me confronta porque habla de la pérdida del ser amado de una prominente Marie Curie, sino porque aborda esa problemática de ser mujer en este mundo y tener que enfrentarse a esa difícil disyuntiva de apechugar con el destino que nos han hilvanado en el alma –el de servir al otro que generalmente es el hombre–, que es ser sombra o a honrar a los padres por sobre todas las cosas. Como ya llevo rato intentando sumergirme en ese mundo que son mis traumas, leer eso me desarma un poco, así que por más que me encanten las palabras de la Montero, me duelen un poco si he de ser sincera.

Quién me manda ser tan pinche sensible.

MARIANELAFLORYCANELA: Un alto, un siga, un alto. Me pregunto si pasar de largo o estacionarme. ¿Qué tanto es tantito? ¿Qué tal una de talento por todas las que van de arena? En el fondo, muy en el fondo, siento que ahí hay algo muy bonito. Como sea.

Pájaros

"Eran como pájaros envejecidos y oscuros, con las pechugas palpitantes de haber volado mucho en un trozo de cielo muy pequeño".

Nada, Carmen Laforet.

miércoles, enero 22, 2014

Fantasías inconclusas



Juguemos a los universos paralelos. Contemos fantasías, aunque sean inconclusas. Juguemos.

Pueden ser tan hermosas, como despiadadas. La mía, incluso, podría incluir desnudos y lenguaje inapropiado, pero la gracia está en contener.

Justo en el momento que –después de ir a comer juntos, tomar el café en mi nuevo departamento, de tirarnos al sol frente a la pantalla al aire libre de la Cineteca, de beber un tinto ya en tu casa– me insinúas que lo que sigue puede ser tú y yo en la cama, estiro el último trago, coloco la copa sobre la mesa, me pongo de pie y te digo "me tengo que ir, ya se me hizo tarde". Ante tus ojos de plato y mi sonrisa airosa, comienzan a brotar espinas de la mesa de madera, pero también del techo, de los libreros, de las ventanas y el piso. Crecen. No nos atraviesan, no nos hieren: sólo congelan la escena. Se erigen como la materialización del dolor de huevos que bien podrías estar experimentando. O algo.

SUGAR\WATER: En el más estricto sentido de la palabra y de los hechos, este vídeo nos tendría que recordar forzosamente al tipo flaco y desnalgado que se nos atravesó algo así como dos veces en la vida. Ahora, va a ser que me recuerda una charla sobre Gondry, además de los deseos propios del corazón.

martes, enero 21, 2014

Verdades y mentiras, quincuagésima parte

Verdad: ya no podría vivir en una ciudad en donde no haya metro. Lo que se derive de esto, será lo que tenga que ser.

Y contra una verdad, muchas mentiras que me digo cuando me empeño en aparentar que hasta aquí, todo va bien. Me empeño en que apenas se vean las cuarteadas nacerme en la cara. No me permito llorar en los brazos de mi madre, de mi hermana. Sólo quiero ser lo más parecido a una dama de hierro. 

Mentira: he dejado de erigir mil y un fantasías al rededor de algo que no va a ocurrir, porque en el fondo de mi corazón sigue ocurriendo.

Demasiadas voces se agolpan en contra de una más de mis bellas contradicciones, de mi negación, mi obcecada necedad. Todavía no las quiero escuchar. Y miren que la vida me está poniendo pruebas.

SOSLAYO: El que deseo, para ser ligera, para ser mía. Tengo la sospecha de que llevo demasiado tiempo haciendo y deseando lo que los demás quieren para mí; trazando y planeando una vida que he creído es la que les debo a ellos. Puñeteras sospechas de la infelicidad. Pero de santa, ni un pelo. A ver si lo voy aceptando de una vez.

viernes, enero 17, 2014

No te extraño, no


Amas hasta que dejas de hacerlo. Ríes hasta que rompes en lágrimas. O algo.

Hoy extrañé demasiado, pero, en lugar de llorar, ahogué el sentimiento en un malísimo English Breakfast del Starbucks y di de regalo muffins para el desayuno.

Debe ser la luna y el premenstrual, porque no, no te extraño cuando lo hago.

REGINA: Ando muy así. No me empalaga tanto y hasta me anima. Cosas de los 37.